samedi 2 août 2014

Misio no era...


                                                              Misio no era...
                               (Oscar Sáenz Omar)

Las dos chicas ya levantadas tomaban su desayuno
cotorreando, y yo sin comprender nada con la cabeza
pesada les di el buen día pensando al fuerte dolor que en la cintura y en la cadera sentía, a la altura de los riñones, al toque pensé que había subido de peso la misionera que me daba en algunas noches sus sermones.
Después de medio siglo de haberme iniciado yo me decía
que de las cabalgatas yo seguía interesado pero que mi cuerpo
casi usado comenzaba a estar fatigado.
No! Me dije furibundo! No, yo no estoy acabado, y de sus sermones misio no era, hoy día con fe degustaré un salmón ahumado y estaré listo para soportar esta noche el peso del sermón dado y el de la misionera, ya que este sermón ella no se lo predicaba a cualquiera.

Rennes 02/08/2014.

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