Misio no era...
(Oscar
Sáenz Omar)
Las
dos chicas ya levantadas tomaban
su desayuno
cotorreando,
y yo sin comprender nada con la cabeza
pesada
les
di el buen día
pensando
al
fuerte dolor que
en la cintura y en la cadera
sentía,
a la altura de los
riñones, al toque pensé que había subido de peso
la misionera que me daba en algunas noches sus sermones.
Después
de medio siglo de haberme
iniciado yo me decía
que
de las
cabalgatas
yo seguía interesado
pero que mi cuerpo
casi
usado comenzaba a estar fatigado.
No!
Me dije furibundo! No, yo
no estoy acabado, y de
sus sermones misio no era,
hoy día con fe
degustaré un
salmón ahumado
y estaré
listo para soportar esta noche el
peso del sermón dado
y el
de la misionera,
ya
que
este sermón
ella
no se lo predicaba
a
cualquiera.
Rennes
02/08/2014.
.jpg)
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire