Descendía
de la cuesta paralela a la calle donde yo vivía,
todos los días y a la misma hora, cuando el sol se escondía y la tarde caía la bella doncella con su oscura y larga cabellera vestida de una ropa tan corta y pegada al cuerpo (que me imaginaba que la podía guardar en una caja de fósforos y si no era el caso hasta podría hacer subir la presión arterial a un muerto) bajaba caminando bien apurada y muy bien maquillada sin ni siquiera dignarse a regalarnos una sonrisa, los buenos días o una mirada.
todos los días y a la misma hora, cuando el sol se escondía y la tarde caía la bella doncella con su oscura y larga cabellera vestida de una ropa tan corta y pegada al cuerpo (que me imaginaba que la podía guardar en una caja de fósforos y si no era el caso hasta podría hacer subir la presión arterial a un muerto) bajaba caminando bien apurada y muy bien maquillada sin ni siquiera dignarse a regalarnos una sonrisa, los buenos días o una mirada.
Yo
me imaginaba, porque estaba en plena adolescencia y daba rienda
suelta a mi imaginación sin ninguna decencia y con mucha pasión y
que era el resultado de lo que había escuchado mas o menos en las
conversaciones de las chismosas vecinas que a voz baja hablaban, que
ella se perdía yendo a trabajar en las noches haciendo los cien
pasos en las veredas del gran Bulevar o esperando a un cliente en un
frio cuarto lúgubre de un sórdido y mal iluminado lupanar, eso
escuchaba yo de las malas lenguas cuando sin hacer distinciones, no
tenían otra cosa que hacer o de quien rajar.
Pero
yo nunca (o casi) quise dar crédito a sus elucubraciones,
para mi ella ocupaba mi mente solo en dos momentos, cuando en la tarde partía,y temprano al colegio yo me iba y cuando ella regresaba y apenas si yo miraba cuando ella pasaba (aparte de su posterior) su rostro desencajado y su mirada fatigada y me daba cuenta que de su maquillaje quedaba poco o casi nada y hasta me preguntaba si sus cabellos eran naturales o no;
para mi ella ocupaba mi mente solo en dos momentos, cuando en la tarde partía,y temprano al colegio yo me iba y cuando ella regresaba y apenas si yo miraba cuando ella pasaba (aparte de su posterior) su rostro desencajado y su mirada fatigada y me daba cuenta que de su maquillaje quedaba poco o casi nada y hasta me preguntaba si sus cabellos eran naturales o no;
Y
tenia el sentimiento que en esos momentos a ella todo le daba igual,
porque yo veía en su mirada y en su forma de caminar que ya no hacia
ningún derroche, y me imaginaba también que apurada partía
desarreglada esperando un mejor día cuando terminaba su dura e
interminable noche.
El
tiempo paso, yo crecí como todo el mundo y no se si la volví a ver,
o quizás que ya no le prestaba atención porque para mi ella hacia
parte del paisaje de todos los días, esa fue mi conclusión y
después pasaron los años
y definitivamente pase a otra cosa, me fui
de mi casa, de mi ciudad y de mi país..y solo sabia que de tiempo
en tiempo me volvían las historias y los nombres como si estuvieran
imprimidos en mi mente, como las letras de un abecedario....
Intenté
acordarme varias veces de su nombre pero fue en vano, porque recuerdo
que ya estando joven yo la apercibía casi a diario y siempre la
seguía llamando....
“la
chica de mi barrio”.
Rennes
19/01/2017.

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