(Oscar
Saenz Omar)
Era
tarde mismo si me levantaba temprano pero
como
todas las mañanas
ya
era
en vano, deseaba
calentarte con
mis brazos o simplemente hacerte
un cariño y
tomarte de la mano, pero como de
costumbre
ya habias
partido
dejando una taza de café a mitad fria o a mitad caliente lo unico
que sé es que ya no estabas presente
yo
sintiendo tus labios, bebiendo el café tibio me
lo
terminaba, era esto o nada. De
lo
que me dejabas, enamorado
aprovechaba,
engañandome pensaba que pensando
por
amor en
mi, a
mi lo dejabas,
pero
pensandolo bien, era el tiempo que no te sobraba.
Sin
querer como
consuelo
me
dejabas el olor de tu
Guerlain el
perfume que tu utilizabas y
que
yo apreciaba, este
inundaba el
espacio y se impregnaba en mi cuerpo, en
mi cama y en
mi
almohada, como
una tigresa con
tu perfume
tu territorio marcabas desplazandote
felina como si nada,
y yo omnivulado
y soñador a
causa del vapor el
horizonte escrutaba, esperando
todo con amor, o como
el
amor que
no
espera nada.
A
que hora regresa la tigresa me
preguntaba
todas
las mañanas de
mi balcon, este
que romanticamente
yo lo
llamaba el
mirador.
19/01/2014.
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire