(Oscar
Saenz Omar)
Incomodado
, tarde me di cuenta mirando humillado a la gente que me
escrutaba que yo habia venido en pantuflas al Super-Mercado.
La
sonrisa carnicera de los clientes y de las cajeras me hizo sentir
como una zanahoria abandonada en una conejera.
Ensayé
de hacerme lo mas chiquito posible pero el jefe de personal que
me conocia mirandome a los ojos sin darse cuenta de lo que me
pasaba, sonriente como siempre me lanzaba.... Buenos dias señor
Saenz ! Antes me era agradable que se acuerde de mi apellido,
pero en estas circunnstancias delicadas detestaba el ser
reconocido y yo a la sociabilidad renunciaba !
El
continuaba la conversacion preguntandome por mi hija y mi mujer
y hablandome de Mexico y del Peru que el habia conocido,
yo
adquiesaba sin poder decir nada, apenas un oui,oui,oui salia de mi
boca mientras yo pagaba, el, sin parar conversaba y continuaba
mientras yo metia mis compras rapidamente en el saco sin
responder a nada. Yo murmuré un « au revoir » y un
« hasta la vista » mas rapido que apurado y me fui de
la tienda avergonzado casi corriendo como un pestiferado.
Limpiando
sonriente y soñador mis pantuflas yo me decia : Todo esto
me hubiese pasado si yo no hubiese caminado al salir de mi
apartamento en la mierda que el perro de mi vecino me habia
amablemente dejado.
Ahora
puedo decir con certeza en mi nombre :
« Que
el perro es el mejor amigo del hombre »
Rennes
13/01/2014.

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