vendredi 25 octobre 2013

Cultivando su paciencia



                             Cultivando su paciencia...
                                    (Oscar Saenz Omar)

Vicente soñaba y escuchaba con los ojos extraviados mirando en la nada, pensaba que despues se iba sentir feliz como un artista aclamado
al centro de la pista.

Esto pasaba justo antes de la prometida prueba de amor por ella prevista. Y Vicente, esperaba paciente, apenas si escuchaba a Elena, su bien amada. Los dos acostados en su cama, las cabezas tocandose de lado a lado, reposaban en la amarillenta almohada, el miraba angustiado de la cama, el techo, y el espacio le parecia de mas en mas estrecho.
Ella, sin cesar hablaba y hablaba, y hablando de todo, no hablaba de nada, hasta que queriendo llamar la atencion de Vicente, le tomo fuertemente la mano y le dijo : Vicente yo te amo y te lo voy a demostrar, a partir de hoy dia tu seras mi jardinero y tu cuidaras mi florcita, pero antes, por favor, escucha bien y no me digas nada...

...Vicente mi florcita no esta nuevecita, esta herida y casi marchita..no soy virgen,.........No, Vicente, no.....No fué un hombre, No ! Soy sincera
Vicente, tu seras el primero...yo soy una mujer que se respeta....Creeme Vicente... Mi virginidad....la perdi................Montando la bicicleta !

!!! TE LO JURO QUE FUE UN ACCIDENTE VICENTE !!!

Era evidente que ella des burlaba de la gente ! Ella tenia 26 y el 19 años y en cuestion de sexo y mujeres Vicente no era mas experimentado que un retardado pre-adolecente. Mismo si su hermana mayor le habia dicho que la historia de la bicicleta era un viejo cuento bien rodado, y que el era un tonto quedado, Vicente creyendola o no, enamorado, con Elena se caso y se quedo a su lado, maltratado, mucho tiempo despues el se habia separado quedandose solo y desamparado, esperando el amor tan deseado.

Años despues Vicente se encontraba de nuevo con una pobre flor marchita en busca de un jardinero, pero como toda mujer que se respeta, esta palabreaba al inocente con la historia de la bicicleta y de su « peligroso » accidente.

Cultivando su paciencia y haciendolo por experiencia, Vicente escuchaba serenamente la increible historia aprendida de memoria, y sabiendo que tampoco esta vez seria el primer jardinero, se decia por lo bajo sincero : Vicente, esta mujer es una flecha, aprovecha de la cosecha, haz como si la creyeras y no le cierres la bragueta y dejala mentir sin hacer morisquetas!

                                                                  Rennes 24/10/2013.

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