jeudi 4 juillet 2013

El Doctor Locumba y yo

                                                        El Doctor Locumba y yo
                      (extracto de) « callejon sin salida »
                                   (Oscar Saenz Omar)

Siete u ocho años despues me encuentro tarde en la noche, o temprano en la madrugada en el mismo callejon oscuro, este que yo creia sin salida y que sin duda no me parecia seguro, yo me dije que nada lo es en esta vida y la salida, algun dia la encontraré, yo me dije, y porque no ir hablar con un psicologo ?
Pensandolo bien llegué a esta conclusion, te vas a quedar mas pobre que un greco, sin un dracma, y este va a ser el drama, vas a pagar y el psi ni siquiera te va a escuchar, va a quedarse impavido, y sin decir nada te va mirar con los ojos del profesional interpretando su rol, yo lo miraba, y yo comenzaba a delirar y lo veia pensando al mismo tiempo en el problema que tenia con su mujer, esa que de nuevo le habia pedido perdon, prometiendole de dejar de engañarlo y serle fiel, y de terminar con todo ese burdel.
Su amante era conocido y en el pueblo lo apodaban Pinguita loca Gonzales, era un exotico mulato panameño jefe en la oficina de su mujer, este mismo que fanfarroneaba y que acostumbraba a conquistar las jovenes gallinas solteras, primeras flores frescas de la primavera, y las viejas gallinas casadas en busca de relaciones locas, efemeras, y no estipuladas.
Decir que Gonzales era un rapaz, era un eufemismo, este a ella, cuando queria se la agarraba, y ella insaciablemente contenta, corria y cacareaba, estos bociferaban con sus gritos y gemidos de placer ancestrales tan fuerte, que se les escuchaba hasta en los proximos vecinos corrales.
Y un dia el huachiman piojoso los escucho, y al rapaz, envidioso lo miro,
y este comenzo a alucinar, y el corazon se le comenzo a acelerar, este veia a la mujer del psi que con « pinguita loca » retozaba, vestida de una desabotonada blusa blanca, y un pantalon azul, que a su cuerpo maravillosamente le ajustaba ;
Como fondo, las cataratas del Yguazu, y en el remanso de la cascada, flotaba en los aires la mujer, este deliraba y historias locas en su cabeza se contaba, y se la imaginaba como una diosa erotica de una carta postal sin igual, el viejo huachiman argentino, placidamente degustando su tiramisu, se extasiaba desnudandola libidinosamente con la mirada, y cuando dias despues este cruzaba al psi, maligno con un viejo artilugio extasiandose le lanzanba y le martillaba a la oreja pa' que lo tenga bien presente : Viste a tu lunareja pendeja  ?........y agregaba, un adagio popular diciendo que : «  gallina que come huevo aunque le quemen el pico »
y maquiavelico se iba sonriendo, tranquilo, contento como si le hubiesen pagado por la cizaña que habia sembrado ;
El psi, humillado y desorientado rogaba y le preguntaba a San Bito Corleone, el boca de llanta, santo protector de los cornudos, donde podria estar ella en este momento ; y se quejaba que ya estaba cansado que lo traten como un menos que nada, y que Gonzales se burlaba llamando por telefono a su casa, haciendose el chistoso como si nada pasara : Alo ! Alo Doctor Locumba ! Puedo hablar con su mujer ? no esta alli ? No, no es para bailar una cumbia, es por el trabajo, necesito de su presencia para que me haga un favor, No ! no puedo decirle, digale que tengo una urgencia ! Que indecencia de ese extranjero de llamar ! Esto se va a acabar ! Lentito el psi, comenzo a tener la ligera impresion que ese hombre estaba aprovechando de su paciencia y de la situacion, tranquilizado por los tranquilizantes que el mismo se habia recetado, sin precipitacion y analizando el problema se dijo estabilizado que ya habia llegado la hora de tomar la decision de llevar los pantalones y que esto, lo mas rapido posible tendria que haberlo solucionado.
Pero cuando su media naranja regresaba, esta languidosamente lo miraba, y quimbosa se volteaba, caminaba, y las nalgas balanceandolas las cerraba como si tuviera un frejolito en el culo haciendo cuidado para que no se le caiga, ella sabia bien, que mas las nalgas ajustaba, mas los hombres la miraban y la charmuta no se sonrojaba del placer que ella les daba ;
Y que hacia ? Nada ! No podia hacer nada este pobre hombre delante de un tal balance, babeando la miraba y de todo lo que le tenia que decir se olvidaba, este se derretia por ella como un helado chocolateado en una funderia ! Que hacer delante de la afronda de ese hombre y el cinismo de su mujer ? Ya era tiempo de asumir su falta de coraje y de afrontar un tal ultraje, esta vez se decidio a acabar con todo eso ! Salio y se dirigio.... a la iglesia, se arrodillo y esta vez rogo a San Soprano, el santo castrado, unico santo que habia cantado y especialista en pelotudos desinflados, le pidio que lo ayude a tener el coraje suficiente para botarla de su lado, pero todo esto fué en vano, decidamente era ella la que llevaba los pantalones, por el, ya no habia nada que hacer, este terminaba incansablemente remendando los rasgados calzones de su mujer.
Y el final es, que este hombre nunca tuvo el don, de poder salir de su infernal callejon.
Que lastima, que pena que me daba, el mismo no creia ni en el perdon ni en el arrepentimiento de su amada que poco le importaba, ya que ello no lo llevaba a nada, y como siempre, el seguia implorando y con los celos se quemaba, teniendo miedo de perderla, este la lloraba asiduamente en su almohada ; Pobre Locumba sus problemas los iba llevar hasta la tumba,
el debia estar aniquilado con ese sentimiento, creo que yo podria ayudarlo gratuitamente y sin mucho parlamento.

Esa fué la impresion que me dio mi alienada imaginacion, de el yo dudaba, pero sin querer yo me libraba, haciendolo como en el teatro, monologando sin parar yo continuaba, ya que a el, dejarme hablar le daba igual y no me reprimia, y yo, con la imaginacion debordante que tenia, no me callaba y seguia..............


                                                                 RENNES 04/07/2013.


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