(extracto
de) « callejon sin salida »
(Oscar
Saenz Omar)
Siete
u ocho años despues me encuentro tarde en la noche, o temprano en la
madrugada en el mismo callejon oscuro, este que yo creia sin salida y
que sin duda no me parecia seguro, yo me dije que nada lo es en
esta vida y la salida, algun dia la encontraré, yo me dije, y porque
no ir hablar con un psicologo ?
Pensandolo
bien llegué a esta conclusion, te vas a quedar mas pobre que un
greco, sin un dracma, y este va a ser el drama, vas a pagar y el psi
ni siquiera te va a escuchar, va a quedarse impavido, y sin decir
nada te va mirar con los ojos del profesional interpretando su rol,
yo lo miraba, y yo comenzaba a delirar y lo veia pensando al mismo
tiempo en el problema que tenia con su mujer, esa que de nuevo le
habia pedido perdon, prometiendole de dejar de engañarlo y serle
fiel, y de terminar con todo ese burdel.
Su
amante era conocido y en el pueblo lo apodaban Pinguita loca
Gonzales, era un exotico mulato panameño jefe en la oficina de su
mujer, este mismo que fanfarroneaba y que acostumbraba a conquistar
las jovenes gallinas solteras, primeras flores frescas de la
primavera, y las viejas gallinas casadas en busca de relaciones
locas, efemeras, y no estipuladas.
Decir
que Gonzales era un rapaz, era un eufemismo, este a ella, cuando
queria se la agarraba, y ella insaciablemente contenta, corria y
cacareaba, estos bociferaban con sus gritos y gemidos de placer
ancestrales tan fuerte, que se les escuchaba hasta en los proximos
vecinos corrales.
Y
un dia el huachiman piojoso los escucho, y al rapaz, envidioso lo
miro,
y
este comenzo a alucinar, y el corazon se le comenzo a acelerar, este
veia a la mujer del psi que con « pinguita loca »
retozaba, vestida de una desabotonada blusa blanca, y un pantalon
azul, que a su cuerpo maravillosamente le ajustaba ;
Como
fondo, las cataratas del Yguazu, y en el remanso de la cascada,
flotaba en los aires la mujer, este deliraba y historias locas en su
cabeza se contaba, y se la imaginaba como una diosa erotica de una
carta postal sin igual, el viejo huachiman argentino, placidamente
degustando su tiramisu, se extasiaba desnudandola libidinosamente con
la mirada, y cuando dias despues este cruzaba al psi, maligno con un
viejo artilugio extasiandose le lanzanba y le martillaba a la oreja
pa' que lo tenga bien presente : Viste a tu lunareja pendeja
?........y agregaba, un adagio popular diciendo que : «
gallina que come huevo aunque le quemen el pico »
y
maquiavelico se iba sonriendo, tranquilo, contento como si le
hubiesen pagado por la cizaña que habia sembrado ;
El
psi, humillado y desorientado rogaba y le preguntaba a San Bito
Corleone, el boca de llanta, santo protector de los cornudos, donde
podria estar ella en este momento ; y se quejaba que ya estaba
cansado que lo traten como un menos que nada, y que Gonzales se
burlaba llamando por telefono a su casa, haciendose el chistoso como
si nada pasara : Alo ! Alo Doctor Locumba ! Puedo
hablar con su mujer ? no esta alli ? No, no es para bailar
una cumbia, es por el trabajo, necesito de su presencia para que me
haga un favor, No ! no puedo decirle, digale que tengo una
urgencia ! Que indecencia de ese extranjero de llamar !
Esto se va a acabar ! Lentito el psi, comenzo a tener la ligera
impresion que ese hombre estaba aprovechando de su paciencia y de la
situacion, tranquilizado por los tranquilizantes que el mismo se
habia recetado, sin precipitacion y analizando el problema se dijo
estabilizado que ya habia llegado la hora de tomar la decision de
llevar los pantalones y que esto, lo mas rapido posible tendria que
haberlo solucionado.
Pero
cuando su media naranja regresaba, esta languidosamente lo miraba, y
quimbosa se volteaba, caminaba, y las nalgas balanceandolas las
cerraba como si tuviera un frejolito en el culo haciendo cuidado para
que no se le caiga, ella sabia bien, que mas las nalgas ajustaba, mas
los hombres la miraban y la charmuta no se sonrojaba del placer que
ella les daba ;
Y
que hacia ? Nada ! No podia hacer nada este pobre hombre
delante de un tal balance, babeando la miraba y de todo lo que le
tenia que decir se olvidaba, este se derretia por ella como un helado
chocolateado en una funderia ! Que hacer delante de la afronda
de ese hombre y el cinismo de su mujer ? Ya era tiempo de asumir
su falta de coraje y de afrontar un tal ultraje, esta vez se decidio
a acabar con todo eso ! Salio y se dirigio.... a la iglesia, se
arrodillo y esta vez rogo a San Soprano, el santo castrado, unico
santo que habia cantado y especialista en pelotudos desinflados, le
pidio que lo ayude a tener el coraje suficiente para botarla de su
lado, pero todo esto fué en vano, decidamente era ella la que
llevaba los pantalones, por el, ya no habia nada que hacer, este
terminaba incansablemente remendando los rasgados calzones de su
mujer.
Y
el final es, que este hombre nunca tuvo el don, de poder salir de su
infernal callejon.
Que
lastima, que pena que me daba, el mismo no creia ni en el perdon ni
en el arrepentimiento de su amada que poco le importaba, ya que ello
no lo llevaba a nada, y como siempre, el seguia implorando y con los
celos se quemaba, teniendo miedo de perderla, este la lloraba
asiduamente en su almohada ; Pobre Locumba sus problemas los iba
llevar hasta la tumba,
el
debia estar aniquilado con ese sentimiento, creo que yo podria
ayudarlo gratuitamente y sin mucho parlamento.
Esa
fué la impresion que me dio mi alienada imaginacion, de el yo
dudaba, pero sin querer yo me libraba, haciendolo como en el teatro,
monologando sin parar yo continuaba, ya que a el, dejarme hablar le
daba igual y no me reprimia, y yo, con la imaginacion debordante que
tenia, no me callaba y seguia..............
RENNES
04/07/2013.
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