mercredi 9 décembre 2015

Confidencias de una pulga

Me sentí incomodado cuando mi compañera abrió la puerta del cuarto y me sorprendió acróbaticamente contorsionado rascándome y buscando al intruso que se ensañaba contra mi pobre humanidad, sin alharaca y sin que me lo pregunte me apuré a contarle que un bicho me estaba picando sin piedad,
minimizando mi inmenso dolor ella me dio un beso diciéndome que se iba calmar con un poco de alcanfor, mientras que yo escuchaba gritando in-sanidades contra la pulga y rascándome sin parar ella partía a trabajar;
Me quede solo buscando de que ocuparme y de pronto esta dejo de molestarme, luego aliviado me dedique a mi quehacer cotidiano hasta que hice una pausa para poder ir al baño;

En este, reflexionaba sentado, con un cigarrillo en una mano y en la otra el rollo de papel higiénico, con esa pose, creyéndome fotogénico yo trataba sonriendo de hacerme un selfie, hasta que escuche en mi oído una voz extraña que decía..Yo no soy una pulga..Yo no soy una pulga..Yo no soy una pulg...

Carajo! Grite preguntándome si yo no me estaba volviendo esquizofrenico cuando la voz me respondió, que era normal y que si yo la escuchaba era porque yo había sido “ Su elegido”... Que pesadilla!!!....Recomenzaba y esta vez ella gritaba! Yo no soy una Pulga.....Soy una Ladilla....Y....Pues hombre, Joder! Quedate tranquilo que yo no vengo de abajo de tu mujer!
Irritado, con el pantalón en las rodillas y el papel higiénico en la mano, salí casi cayéndome del baño, felizmente que no me había echo mucho daño,
y caminando a cuatro patas me dirigí hasta el sillón donde fui a calmarme
tratando de ignorar a ese piojo que no paraba de molestarme.

Transpiraba y respiraba con dificultad, mientras escuchaba esa estridente voz que continuaba a enumerarme los inconvenientes de la infidelidad y a vociferarme
que si ella se había mudado era porque ya no soportaba mas a la “Solterona” que no la dejaba descansar con los ruidos de
sus quejidos y el va y viene de sus innumerables “queridos”

Yo escuchaba y trataba de justificarme explicándole a ese repugnante bicho que todo esto era la culpa de la tórrida noche de verano cuando mi vecina había tocado a mi puerta un domingo bien temprano pidiéndome que le prestara una botella de vino con la excusa que la tienda estaba cerrada, ella me la había dicho acariciándome con insistencia la mano, y que cuando yo quise retirarla, fue vana
mi resistencia debido al resultado de la lucha entre mis pobres y raquíticas neuronas y mis vigorosas testosteronas llenas de potencia;
Quejándome le decía al insecto que yo pagaba por su indecencia, ya que yo había abierto la botella por inadvertencia y que yo me la había acabado con ella, en mi cuarto,
y a mi honorable parecer, en toda inocencia.......

....Oh my God!!! Que hice!!! Mea culpa!!! Escribiendo esto recién me daba cuenta que esa ladilla venia del bajo vientre de la vecina del frente!

                                              Rennes 09/12/2015.


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