Me
sentí incomodado cuando mi compañera abrió la puerta del cuarto y
me sorprendió acróbaticamente contorsionado rascándome y buscando
al intruso que se ensañaba contra mi pobre humanidad, sin alharaca y
sin que me lo pregunte me apuré a contarle que un bicho me estaba
picando sin piedad,
minimizando
mi inmenso dolor ella me dio un beso diciéndome que se iba calmar
con un poco de alcanfor, mientras que yo escuchaba gritando
in-sanidades contra la pulga y rascándome sin parar ella partía a
trabajar;
Me
quede solo buscando de que ocuparme y de pronto esta dejo de
molestarme, luego aliviado me dedique a mi quehacer cotidiano hasta
que hice una pausa para poder ir al baño;
En
este, reflexionaba sentado, con un cigarrillo en una mano y en la
otra el rollo de papel higiénico, con esa pose, creyéndome
fotogénico yo trataba sonriendo de hacerme un selfie, hasta que
escuche en mi oído una voz extraña que decía..Yo no soy una
pulga..Yo no soy una pulga..Yo no soy una pulg...
Carajo!
Grite preguntándome si yo no me estaba volviendo esquizofrenico
cuando la voz me respondió, que era normal y que si yo la escuchaba
era porque yo había sido “ Su elegido”... Que
pesadilla!!!....Recomenzaba y esta vez ella gritaba! Yo no soy una
Pulga.....Soy una Ladilla....Y....Pues hombre, Joder! Quedate
tranquilo que yo no vengo de abajo de tu mujer!
Irritado,
con el pantalón en las rodillas y el papel higiénico en la mano,
salí casi cayéndome del baño, felizmente que
no me había echo mucho daño,
y
caminando a
cuatro patas me dirigí
hasta el sillón donde
fui a calmarme
tratando
de ignorar a ese piojo
que no paraba de molestarme.
Transpiraba
y respiraba
con dificultad, mientras
escuchaba
esa estridente voz
que continuaba a enumerarme
los inconvenientes de la infidelidad y
a vociferarme
que
si ella se había mudado era porque ya no soportaba mas a la
“Solterona” que no la dejaba descansar con los ruidos de
sus
quejidos y el va y viene de sus innumerables “queridos”
Yo
escuchaba y trataba
de justificarme
explicándole a ese
repugnante bicho que todo esto era
la culpa de la
tórrida noche de verano
cuando mi
vecina había tocado
a mi puerta un
domingo bien temprano pidiéndome
que le prestara una botella
de vino con la excusa que la
tienda estaba cerrada, ella
me la
había dicho acariciándome
con insistencia la mano,
y que cuando
yo quise
retirarla, fue vana
mi
resistencia debido al
resultado de la lucha entre
mis pobres y
raquíticas neuronas y
mis vigorosas testosteronas llenas
de potencia;
Quejándome
le decía al insecto que
yo pagaba por
su indecencia, ya
que yo había abierto la
botella por inadvertencia y que yo me la
había acabado
con ella, en mi cuarto,
y
a mi honorable
parecer, en toda
inocencia.......
....Oh
my God!!! Que hice!!! Mea
culpa!!! Escribiendo esto
recién me daba cuenta que esa ladilla
venia del bajo vientre de
la vecina del
frente!
Rennes
09/12/2015.

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