Al
revés
(Oscar
Sáenz Omar)
El
yacía apenas moviéndose en el suelo,
involuntariamente
aplastado
por su
cuarenta y tres, mirándolo
el se dijo,
el pobre quiso
caminar libre como el viento en mi apartamento y todo le salio al
revés;
Para
ayudarlo sin
inquietarlo
a disminuir su dolor...
el se puso
a cantarle temblando de
temor....La
Cucaracha, la
Cucaracha ya no
puede caminar, porque le falta, porque no
tiene una patita para caminar....♫♫♫
Desesperado
de escuchar la
voz insoportable del
”maestro” que
se aparentaba
al ruido que
hacía una
vieja y
arrastrada lata,
“La
Cucaracha” se aguanto
de respirar
fingiendo
estirar la pata.
Fue
en ese instante
que sorprendido por
la actuación magistral del
animal pensó
que había
momentos en los
que el creía
que su vida
no valía
ni un peso
de plata comparada
con la del
perro que el
seguía cuidando;
triste
le fue concluir,
diciéndose a
si mismo que solo
con su saliva se
estaba ahogando.
En
realidad todo
esto era el
resultado de las elucubraciones del
cuadragenario,
después de haberse tirado una tranca
generosa, esa, en
la que al otro
día sin sorpresa
se acordaba
de poca cosa,
pensó que la
noche anterior había exagerado;
Cuando
esa tarde
se miró al
espejo apenas despertado,
vio en su reflejo
un prematuro y
sexogenario viejo
demacrado;
Eran
los reflejos
de una
vida que el
desperdiciaba sin
complejos, sin
cesar, cada vez
mas de fiestas,
mujeres y borracheras con
su amigo en el bar...
Haciendo siempre
la jarana repitiéndose
en la mañana, que el
ensayaba pero que
le era duro dejar
sus quimeras y las mujeres que terminaban
casi siempre en
su cama.
Tratando
de cambiar de
situación, resultado
de la humillación
que le había
dado el reflejo
del espejo,
el comenzó a hacerse la reflexión
y pasaba
la mayor parte de su tiempo en
su santuario, el
lugar donde
enseñaba
la actuación y
recibía el
afecto y el
aplauso que sus
alumnos y el
teatro le
brindaba,
y fue una de
ellos que con su presencia, su atención y
su trabajo perturbaba,
allí mismo,
adonde el
casi siempre se
refugiaba.
Una
de esas noches saliendo
del trabajo
acompañado, se
dio cuenta que
en el, ella poco
a poco comenzaba ha dejar su huella,
extasiado se sintió
que era como
si fuese la
primera vez y
que en su larga existencia
todo había
caminado al revés
y con impaciencia
decidió que
este era el buen momento de
dejar todo por
la doncella, las
mujeres, las fiestas, las
malas influencias
y la botella.
Veinte
años después, era
un sexagenario contento de
seguir viviendo
con su
compañera.
Y
mucho tiempo después yo
me quedaba solo
gritando como una quinceañera pues
mi viejo compinche
me había
llamado
por teléfono
para decirme rogando que
ya no lo espere, que
ahora no tenia
el tiempo....
.......Que
ahora yo
no ten...#%§/µ£%§?#!!!!CARAJO
HACE VEINTE AñOS QUE TU VIVES
CON ELLA!!!!#%§/µ%§?#!!!! ALO! ALO! ALOOOO!!!
Osó
colgarme
“el
pisao de su
Doncella” Después
de decirme que yo
relate sus
disparates, que
escriba sus memorias, o
que me meta
la botella donde
me quepa......Sin
hacer tantas
historias !!!
Rennes
04/02/2015.