La
Felina
(Oscar Sáenz
Omar)
Virginia
la
amiga de
mi mujer
a
quien cariñosamente
llamábamos
“La
Tigresa” (decían
por
allí las malas lenguas
que
era una mujer
a mitad tigre y a mitad
diablesa) llego
esta
noche al
apartamento
teniendo
algo que hacer en mi ciudad, sonriendo me saludo
pidiéndome
alojamiento, pedido
al
que
naturalmente con cortesía le di mi consentimiento diciéndole
que yo estaba solo y que Emilia, (mi mujer) se había ido el fin de
semana con su hermana Hortensia
para
solucionar un problema de familia, y
quejándome
casi
bromeando
le decía
que
yo
no me acostumbraba todavía a sus ausencias.
Improvisando
preparamos
algo
y
comimos
charlando
en
la cocina,
hablamos
de su
separación con su compañero y reímos
de
sus
anécdotas
graciosas,
vi
que
el vino que tomamos durante
la comida
nos había
puesto
de buen humor y ella estuvo
locuaz
y sonriente
conmigo, y después
de haber escuchado un poco de música
yo
la
instalé
en el cuarto destinado
a los
amigos.
Muchas
horas después, pasada
la media noche, la
puerta de mi cuarto se entre-abrió
lentamente y
en
la semis-oscuridad
ella
se
acerco sentándose
en mi cama,
felina
ronroneando
como
una gata en calor ella
se
abandono
en
mis brazos haciéndome
cariños
con
mucho ardor.
Fue
tan
inesperado
que
por ella
yo
sea
acosado
que
ni siquiera
me
dio
el tiempo de
decirle
que
todo esto
era la
culpa del vino que había tomado y
que ella
sabia muy
bien que
de
su amiga
yo
estaba
enamorado.
Sus
labios se colaron
a
los míos impregnándose
de
su
sabor y
yo
los
acepte
sin
poder
argumentar,
al
comienzo sin
mucho
calor,
(yo
hago remarcar),
que
traté de hacerle oposición y
luego
para
no
excitarme
mirando
sus
parpados
cerrados
me
imaginaba
a
su
gata
y al
azul
cielo de sus
ojos, murmurándole
apenas le decía
que yo era quisquilloso y
yo
me
preguntaba
al
mismo tiempo
si yo
divagaba,
y el porque de su
precipitado
arrojo,
me decía
que esta tigresa
tan arrebatada no le tenia miedo a nada, y
que sin importarle las consecuencias ella
se dejaba
llevar
por sus antojos.
Pero
después no se lo que paso! Oh
mon Dieu mea culpa! Yo
pecador!
Aceptándole
su perfumada
flor yo
cedí a
sus
tentaciones! Afirmo
que tengo
una disculpa porque
tuve como
una amnesia pasajera que
me
hizo
olvidar
mis
innumerables promesas
de
fidelidad (cosa
muy rara
en
mi) en
ese momento de
debilidad
perdí
todas
las
nociones, incluso
la
de
la honestidad.
Esto
duró muchas horas, entre caricias, suspiros
y gemidos pasamos
la noche (sin
jactarme y sin que ella tuviera que rogarme) combiné
toda
mi
paleta de exclamaciones
y
de posiciones,
la
verdad es que no era
el
momento
de arrepentimientos
ni
de
lamentaciones.
Temprano
en la mañana mientras
que ella se duchaba
yo
preferí
no
decir nada y mirar
por la ventana, comenzaba
a
levantarse
el
día
y
se disipaba
la
neblina
y
apenas si yo veía la alberca,
y
ella
ya
cambiada y maquillada, agarrando su saco y dándome
un beso
cerro
la puerta y
lentamente se
alejó
ronroneando
como había
llegado.... Como
una
felina.....
Carajo!
Que felina ni que felina!
Es
una Felona! (Grité cuando ya no estaba cerca)
Esta
se
ha
comportado
con
su
amiga
como una puerca!!!
Colérico
me insurgí contra ese ultraje asegurando
la puerta con el picaporte me
dije
que tenia que olvidar, y sobre todo.... De
no perder el norte!
Rennes
21/07/2014.

